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martes, 1 de marzo de 2011

QUE TENGA USTED UN BUEN DÍA

JOSE DAMIAN DIAZ BROSEL ECONOMISTA Y SECRETARIO DE COALICIÓN VALENCIANA MASSAMAGRELL  



                          Había tenido un buen fin de semana, y hoy lunes (no precisamente mi día favorito de la semana), me había levantado de buen humor. Pese al desapacible tiempo que hacía, salí de casa bastante motivado y dispuesto a acometer la jornada con optimismo. Todo iba bien hasta que llegué a la estación de combustible: El maldito diesel había subido de nuevo y no tiene pinta de bajar en próximas fechas. Vale, voy a aceptar que es ya tradicional que suban los precios en invierno e incluso que las revueltas en los países árabes de las ultimas semanas desestabilicen un tanto los mercados. Según dicen vivimos en una economía abierta y este es el precio que hay que pagar por permitir el libre juego de la oferta y la demanda.



                       No iba a permitir que esto me amargara el día, por lo que encendí la radio para amenizar el desplazamiento. Craso error. Lo primero que escucho es que debido al incremento de los carburantes, la inflación interanual había subido 0,3 puntos lo que aumentaba esta inflación a algo más del 3%. Que decir que hasta ahí me llegó el buen rollo y empecé a despotricar del gobierno, los moros, el Gadafi y la madre que los parió a todos.



                       Si es usted de las personas que pasan de temas económicos seguramente no entenderá mi mal humor, pero voy a tratar de explicárselo y así no seré el único cabreado: Si sube el petróleo y por efecto dominó suben un buen número de productos que utilizan el petróleo para su producción, ya tenemos una subida generalizada de precios; al no subir mi salario, la vida es no solo más cara sino también más inaccesible. Divertido ¿no? Ya podemos empezar a pensar en que mas gastos vamos a tener que recortar para llegar a fin de mes.

                      Por si esto no le hincha los morros lo suficiente, le aviso que conociendo a los avezados economistas que dirigen el Banco Central Europeo ya verá como no tardan en subir el precio del dinero (se supone que para evitar que los precios suban demasiado), con lo cual mi hipoteca y la suya será aún mas cara. Eso por si no teníamos bastante.



                     Hombre, ya puestos, voy a tocarle un poco más las narices. ¿Sabe usted que van a hacer nuestros avispados gobernantes para ayudarnos a paliar un poco esta situación? Nada.

                      Según se afirma, el mercado es libre y no se debe intervenir; aunque tampoco van a optar por bajar los impuestos al carburante pese a que con el aumento de los precios del petróleo el Estado ingrese más que nunca. Faltaría más.



                      No obstante no desespere, como nos encontramos en puertas de unas elecciones, tanto unos como otros nos llenarán la cabeza de promesas de esperanza y mensajes de buena voluntad como si de Noche Buena se tratara. A fin de cuentas saben perfectamente la clase de pardillos que somos, y cuentan con que pese a que sabemos lo que son y lo que valen sus promesas, les votaremos igual.



                      ¿Sabe lo que mas me joroba de todo esto? Que mirándolo fríamente, somos nosotros los ciudadanos de a pie los que tenemos el poder de decidir si permitimos que esto pase o no. ¿Exagero? Mírelo de esta forma: somos nosotros quienes decidimos lo que consumimos, cuando y donde lo hacemos. Somos nosotros los que decidimos a quien elegimos para gobernar y por que lo hacemos. Sin embargo hijos tontos como somos de los medios de comunicación, en especial de la puñetera tele, compramos marcas y votamos a siglas sin mirar la calidad ni de lo que compramos ni por quien votamos, y así nos va.



                        Si nuestras decisiones estuvieran bien razonadas de seguro que las cosas nos irían mejor. Por mi parte mejor voy a tomarme una tila a ver si se me pasa la mala leche.

 
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